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lunes, 20 de abril de 2015



En México cada año hay elecciones, cada seis elegimos Presidente de la República, senadores y gobernadores de estados; cada tres presidentes municipales, diputados federales y diputados locales. Como no todas se realizan al mismo tiempo cada año, en algún estado o municipio, hay elecciones para alguno de los cargos antes mencionados.

Cada tiempo electoral hay un despilfarro importante en el estado en donde habrá votaciones, una derrama que lleva a generación de empleos temporales, empleos que los partidos recurren a los jóvenes, para que anden en las calles invitando al voto, promoviendo a su candidato, repartiendo volantes, calcomanías, regalando una serie de artículos, que al principio son de llamar la atención, pero que al pasar de los día se vuelven un fastidio total. Señoras realizando reuniones en casas de vecinos, enseñando manualidades, regalando despensas y camisetas, promoviendo al candidato en turno. Y así se efectúan actos proselitistas en diversas formas, dependiendo los lugares donde se lleven a cabo; porque no es lo mismo promover el voto en una colonia donde sus recursos son limitados, (a quienes prometen elevar el nivel de vida) a realizar campaña en un residencial (donde se les promete seguir con ese nivel de vida).


Modus operandi

El punto es, que la política no ha cambiado su forma de trabajo y operación, siempre ha sido lo mismo: acarreos, regalos, apoyos, compra del voto y las confrontaciones entre simpatizantes de partidos políticos. Siempre los mismos hechos, siempre las mismas promesas.

La sociedad no hace un juicio verdadero sobre el partido o candidato, no es capaz de hacer una valoración sobre un actual gobierno y mucho menos de castigar por su mal desempeño, y no tienen el atrevimiento de decírselo a la cara a los candidatos.

México y la herencia política

En México, tener empatía por un partido es casi un acto religioso, en un gran porcentaje histórico se nace siendo de un color y se muere siendo de ese color, se es partidista por herencia, más que por convicción, y a pesar de que les fue mal durante la gestión de gobierno de su partido predilecto, en la próximas elecciones siguen dándole su apoyo, ¿por qué?

¿Acaso no es suficiente que un gobierno se desempeñe mal para que la gente decida cambiar su voto? ¿Es necesario que cada elección el candidato de un gobierno saliente, tenga que hacer una fuerte campaña para obtener la gracia del votante? Si el candidato del partido que gobierna me invita a votar por él y la formula de su partido, y realmente gobernaron desastrosamente, desde ese momento te muestra que es una persona sin valores, sin honestidad y que todo lo que ha salido de su boca, son las mentiras de siempre.

Entiéndase así -por mencionar un ejemplo- con las promesas de pavimentación que se han hecho por años, es para que la mitad de México estuviera pavimentado. Pasa lo mismo con las promesas de empleo, el gobierno no puede generarlo porque no es una empresa, eso es una mentira, sin embargo la burocracia para los empresarios, que son los verdaderos generadores de trabajo, es un tedio, con largas filas, trámites interminables. Terminan pagando la mordida a algún funcionario para poder terminar sus papeleos, y después batallar con las cacerías de Hacienda.

Tú, ciudadano, debes pagar año con año por las calles que ya fueron pagadas, pagar año con año por usar tu vehículo, que te costó a ti, pagar por las campañas porque ese es dinero de nuestros impuestos, los partidos no generan ingreso, solo egreso y ese egreso es en parte de los impuestos. Reciben fuertes cantidades y no son auditados, solo penados si sobrepasan el tope de gasto y eso, solamente en tiempo electoral.

Y todo esto se resume al día en que el candidato fue a tu puerta y te dijo, “Yo sí vengo a chambear, traigo bien puesta la camiseta”, y repito, en nuestra cara nos dice: “Yo si vengo a chambear”, lo bueno que hace la aclaración, al creerle estás dando consentimiento a que te estafen por al menos 3 años, si bien te va.

Tengo tres consejos para ti: razona tu voto, medítalo y si no te gusta tu actual gobierno, no votes por ellos. No digo que votes por alguno en particular, pero debes de decirles que tu voto cuenta y que lo necesitan para ganar.

Repito, si un gobierno actúa bien, no creo necesario que su candidato deba hacer una fuerte campaña derrochando el dinero que debería ser para beneficio de la sociedad.  Si lo hacen, no deberían tener cara para pedir tu voto.

Campañas electorales: un cuento de nunca acabar

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